La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

Porno-trágico I

Estática. Tres segundos. Después la grabación comienza mientras líneas de ajuste corren por la pantalla distorsionando la habitación con dos puertas en la que una mujer con uniforme de agente de aduana ordena unos papeles sobre un largo mostrador bajo. No hay nada más, ningún otro mueble, ninguna otra salida o entrada. El mostrador tiene un aspecto quirúrgico que desmiente el blanco amarillento de las paredes mal iluminadas por una bombilla. Una de las puertas se abre dando paso a un agente de aduana acompañando a un ser grotesco, elefantiásico, desmedido.
Siento el roce de unas medias cuando Control avanza un paso a mi espalda. Un crujido de estática que acompaña a sus manos posándose sobre el respaldo de la silla, a su cuerpo inclinándose sobre mi hombro para murmurarme al oído “es él”, como si aquella brutal aparición en la pantalla no me hubiese hecho comprender al instante que era él, el hombre por el que me habían traído aquí. Puerco.
Puerco es un hombre aunque todos consideren que es un cerdo, excepto los cerdos, que le tienen por demasiado humano.
La inmensidad de su presencia empequeñece la habitación. Lleva el cuerpo envuelto en un impermeable negro abrochado hasta el cuello y ceñido por un cinturón en la rotunda enormidad de su cintura. Los pantalones parecen anchos bajo el impermeable, pero están firmemente ajustados bajo sus rodillas y enterrados en unas botas que dejan adivinar la deformidad de sus pies.
La agente apenas puede reprimir una mueca de asco ante el rostro escoriado que se desborda embotado en torno a la ausencia de nariz. Ésta se reduce a un muñón que apenas sobresale de su cara horadado por dos inmensas oquedades en las que la mirada se abisma. Su pelo es corto, recio, escaso. Se podría pensar que sus orejas carentes de lóbulos se afilan en las puntas. Lleva los ojos ocultos bajo unas gafas de cristales negros y redondos.
Puerco sonríe.
El agente coge un papel y lee.
Le esta informando sobre las diligencias a las que procederán, así como de sus derechos y los motivos por los que se considera preciso someterle a un registro exhaustivo de su cuerpo y sus pertenencias, dice Control acercando su cabeza, tan cerca que siento su aliento mentolado y la fragancia enloquecedora que surge de detrás de sus orejas, de su cuello, de sus senos.
¿Ella lo sabe? Ella lo sabe. Me revuelvo inquieto en la silla. Pregunto para despejar mi cabeza, conociendo la respuesta. ¿Una mujer en un registro corporal? No seas antiguo, me dice, hay cosas que a una mujer no se le escapan jamás. Pregunto de nuevo, ganando tiempo. ¿Se respeta la paridad en las inspecciones a mujeres? En la pantalla el agente termina la lectura y conmina al detenido a que comience. Control se aleja un poco, un paso atrás y de nuevo la incitante descarga del roce de sus medias. Idiota, dice, dos mujeres para una mujer, una mujer y un hombre para registrar a un hombre. Es lo habitual.
En la grabación la agente saca de sus bolsillos unos guantes de goma y los deja sobre el mostrador. Imagino el sonido, pero Puerco sonríe despectivamente y empieza a sacarse sus botas.
Ahora empieza, dice Control acercándose de nuevo.
Se quita las botas arrojándolas lejos. Con un gesto seco, desabrocha el cinturón y tirando de las solapas desabrocha el impermeable. Debajo sólo lleva unos tirantes que aparta rápidamente. El pantalón cae al suelo y Puerco queda desnudo sin que su sonrisa desaparezca de su cara. Los dos agentes retroceden un paso. Estigmas purulentos en el pecho, en la espalda, en las nalgas. Volcanes escupiendo sin descanso sanguinolenta pus, cráteres corroídos y quitinosas cicatrices dibujando abruptos mapas por su piel, pulsantes esferas amenazando erupción. Estas son mis marcas, por ellas me reconoceréis, dice su sonrisa. Por ellas y por el colosal miembro que cuelga entre sus piernas.
Observa, dice Control, y sus labios casi rozan mi oreja.
El agente no puede esconder la repulsión que le causa aquel cuerpo. La agente está inmovilizada con las rodillas pegadas y los pies separados. Se puede notar la presión de sus muslos por el temblor de sus piernas. El agente trastabilla y cae al suelo. La mujer parece luchar contra un impulso irracional. Sus manos no pueden estar quietas. Echan su pelo sobre las orejas, pasan nerviosamente sobre los botones del uniforme y lentamente sin ser consciente de ello, los va desabrochando. Avanza una pierna con dificultad, como si sujetase algo entre ellas. Desabrocha totalmente su camisa y la empuja sobre sus hombros. Sus movimientos intentan ser seductores y al mismo tiempo su voluntad parece querer impedírselo. Sus manos inquietas desabrochan los botones superiores de la camisa. Una de ellas se introduce entre las solapas apartándolas a los lados. Avanza otro paso, y otro, directamente hacia Puerco, fijando su mirada en el vacío de sus gafas oscuras. Llega junto a él. Sus dedos acarician levemente el miembro de Puerco, pasando sólo las puntas de sus uñas sobre él. Acerca sus caderas a la inmensidad sebácea e insinúa un movimiento ascendente elevando sus talones del suelo. Su boca busca la oreja de Puerco como si quisiera murmurarle alguna cosa y parece adivinarse la rosada punta de su lengua asomando de sus labios susurrantes.
Estática. Tres segundos. Tres segundos más. Eso es todo, dice Control.

Fin de la primera entrega.

Señoras y señores, ahora llega el momento de la interacción autor-lector. Deben ustedes escoger de qué forma continuará esta historia. Para eso les doy a elegir entre las siguientes tres opciones:
A- Descubrir el resto de la grabación que Control no quiere enseñar.
B- Descubrir de que extraña manera Puerco es capaz de someter a las mujeres.
C- Descubrir los orígenes del repulsivo aspecto de Puerco.

Muchas gracias por su atención y les espero la semana que viene.

Miércoles, 26 de Enero de 2005 17:59. [ + ]. Tema: Porno-trágico.

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Autor: La donna è mobile

Yo me inclino por B.

Después de los caracoles necesito emociones fuertes (por cierto, que lo de "yo me inclino" no es ni una insinuación, ni el pie para continuar la historia, :p)

Fecha: 26/01/2005 11:44.


Autor: oracle

pues a preferir, yo escojo su inclinación...

Fecha: 26/01/2005 12:06.


Autor: La donna è tiesísima

Natural, yo también lo haría si llegara, :p

Pero ahora se trata de seguir el hilo. ¿Una opción?

Fecha: 26/01/2005 12:08.


Autor: oracle

si me obliga a escoger entre sus opciones, yo escojo la C. hagamos sitio a los origenes, sepamos de que pie calzan.

Fecha: 26/01/2005 12:32.


Autor: L'Enfant Terrible

Yo, es que soy una sadomasoquista muy viciosa,...le aconsejo que de por concluido su relato ahora, en su punto más álgido, y nos JODE A TODOS.

Fecha: 27/01/2005 03:02.


Autor: Paolo

A, ¿cómo vamos a quedarnos con la grabación a medias, donna, poldiós?

Fecha: 27/01/2005 09:36.


Autor: Donna

L´Enfant Terrible: cualquier día instalo un orgasmatrón en el blog, y entonces, nos enteraremos de lo que vale un peine. Entre tanto, vamos a darle un curso a esta historia aunque después ella vaya por donde Dios le de a entender. Que será lo más normal, XDDD

: ¿A? ¡Pues A-notado queda! Ya tenemos para todos los gustos. Ni hecho a propósito, :-)

Fecha: 27/01/2005 12:00.


gravatar.comAutor: Egonauta

Dale al “play” y al acabar la pausa….

“……la rosada punta de su lengua asomando sus labios susurrantes”, mientras la mano diestra, asiendo con furor el término final del asta tentadora, introduce hasta su raíz las largas uñas en tan sensible e indefensa zona, y tira y retuerce, hasta arrancar el grito, y parte de la piel y del sustrato dérmico. Puerco, transido de dolor, pliega su cintura y su alarido agónico no llega a acallar el grito de la funcionaria. -¡Mis gafas….Mis gafas de sol….! ¡Fuiste tú quien las robaste de la mesilla de mi alcoba!- Después, la mano -aun tintada por la sangre derramada- se alza hasta la altura de los ojos y ávidamente recupera las gafas. Con ellas en la mano, la funcionaria se vuelve lentamente hacia la cámara, mientras un fundido a negro impide constatar su identidad.

¿Quien era ella? ¿Qué identidad secreta se esconde detrás de la fachada de la funcionaria?

La solución........

Egonauta

Fecha: 27/01/2005 15:54.


Autor: El autor

Señoras y señores: Debo confesarles que la elaboración de este relato por entregas ha superado las espectativas iniciales. Es bastante posible que la "colaboración ciudadana" no sea imprescindible para la continuación del relato, aunque, de alguna manera, para no defraudar las expectativas creadas, cada semana se procura recabar la colaboración de los lectores de alguna manera. Debo decir también, que las tres opciones planteadas tendrán su respuesta en el futuro.
Muchas gracias por su atención y por su colaboración.
El autor

Fecha: 29/01/2005 19:34.


Autor: La donna è mobile

Dicen que donde hay patrón no manda marinero. Este es un buen ejemplo de lo que digo.

Adelante en la forma que creas conveniente que aquí, servidora, ya está deseando que llegue el miércoles para ver como contínua aquí, don Puerco, supurándonos a todos.

;-))) Cariños

Fecha: 30/01/2005 13:18.


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